grandes idolos

beto acosta
Su historia con Universidad Católica hay que escribirla casi en paralelo a la del “Pipo”. La sociedad que ambos conformaron se tradujo en cientos de goles y celebraciones. El año 1994 el “Beto” Acosta aportó de manera maciza para que la UC concluyera ese año como el equipo más efectivo del torneo con 84 goles, todo un récord.
Su virtud era la fuerza y el empuje dentro del campo del juego. Como delantero centro era garantía de gol y ese fue su aval sobre todo en cada clásico que los cruzados disputaron frente a Universidad de Chile.
El “Beto” Acosta estuvo los años 1994, 1995 y 1997 en la UC, esta última temporada fue campeón con los de la franja y máximo goleador de ese año, en que debutaron los torneos cortos, la sociedad con el “Pipo” ya no estaba, pero eso poco importó para ser el más eficaz en el arco contrario.
El máximo torneo continental también comprobó la letalidad del goleador cada vez que la pelota llegaba a él. La Copa Libertadores de América supo de su eficacia el año 1997 cuando lo tuvo como su máximo goleador con once conquistas. Es que el “Beto” era precisamente eso, pura eficacia a la hora de pararse frente a los arqueros rivales.

pipo gorosito
Llegó a Universidad Católica precedido del cartel de ídolo y respondió con creces al rótulo. Durante su primer paso por la UC constituyó, junto a otro ídolo, lo que César Luis Menotti denominaba como esas “pequeñas grandes sociedades”. El “Pípo” Gorosito llegó en 1994 junto a Alberto Federico Acosta, constituyendo una de las duplas más letales que recuerde el fútbol chileno, pero ¿qué aportaba el volante?
Simple, un talento descollante y una pulcritud exquisita a la hora de tomar el balón y comenzar a construir juego, era el arquitecto de cada avance cruzado y sus golpes caían con certeza en los pies de sus compañeros o en el arco rival. Su primera estadía se prolongó hasta 1996 y se fue sin plasmar, en estrellas para el Club, su aporte dentro de la cancha, pero tendría una segunda oportunidad.
Ésta llegó el año 2000 cuando volvió del fútbol argentino para integrarse nuevamente a Universidad Católica y recalar en los cruzados por otras dos temporadas, hasta el 16 de junio de 2001 cuando decidió poner punto final a su carrera con la camiseta universitaria ante Deportes Concepción.
Néstor Raúl Gorosito, sin duda uno de los más virtuosos en calzarse la diez cruzada, un hombre que demostró que la magia aún puede ser más poderosa que lo que hoy, lamentablemente, pretende imponerse en el fútbol por sobre el talento: lo puramente físico.

sergio livingstone
Y es que el “Sapo”, como era apodado cariñosamente por sus compañeros, es sindicado como uno de los mejores (si no el mejor) portero que haya tenido Chile en toda su historia deportiva. De hecho, fue el primer jugador nacional en ser figura en el extranjero y transformarse en capitán del poderoso Racing de Argentina en 1943.
Al primer equipo de la Universidad Católica arribó en 1938 y fue campeón en las temporadas 1949 y 1954. Además, con la selección chilena disputó 61 partidos, entre los cuales cuenta seis sudamericanos, un panamericano y el Mundial de Fútbol de 1950.

ignacio prieto
por sus venas corre sangre cruzada. Nació en las canteras de la UC y defendió los colores cruzados en el primer equipo desde 1962 hasta 1967. Junto a la Católica se coronó Campeón del fútbol profesional chileno en 1966. En ese año también defendió a la selección chilena en el Mundial de Inglaterra.
Además de la UC, sus dotes como defensa lo llevaron a traspasar las fronteras y recalar en el fútbol uruguayo, precisamente en el Nacional de Montevideo donde tuvo sus mejores años como futbolista. Tri campeón del fútbol uruguayo, Campeón de la Copa libertadores y de la Copa Intercontinental en 1971.
Su excelente trabajo en Uruguay lo llevaron a fichar en el Lille de Francia y después en el Laval, también del país galo.
Tras su retiro se dedicó a la dirección técnica, labor que lo llevó a ser el único entrenador que ha ganado dos títulos con Universidad Católica en la historia.
1984 y 1987, dos temporadas inolvidables con grandes planteles en su mayoría con jugadores formados en casa, que sin duda quedarán por siempre en el recuerdo de todos los hinchas cruzados.

El mumo tupper
Con sólo 11 años de edad llegó a la UC, el Club de sus amores, Raimundo Tupper. Pasó por todas las divisiones inferiores de la institución y como buen ignaciano conjugó siempre la sana competencia y los deseos de superación, con la lealtad y el compañerismo de los más entrañables valores cristianos.
Al hablar del Mumo no referimos inmediatamente a nobleza pura. Su trayectoria deportiva fue intachable. Constante seleccionado nacional en las divisiones inferiores, debutó en el primer equipo de la UC en 1985 frente a Cobresal en la ciudad de El Salvador. En 1987 fue seleccionado chileno juvenil y figura del equipo que logró el cuarto lugar del mundial realizado en Chile. Ese mismo año fue campeón con Católica y seis años más tarde disputó la final de la Copa Libertadores de América.
Toda una vida con la UC, que lamentablemente finalizó con uno de los hechos más lamentables que recuerda el fútbol nacional. En una gira por Costa Rica, donde la UC enfrentó al Saprissa, el “Mumo” decidió quitarse la vida. Un duro golpe para toda la institución cruzada y en especial para todos los hinchas, que veían en el un verdadero ejemplo a imitar.
Raimundo Tupper Lyon soñó y nos hizo soñar. Algunos dicen que el tiempo es el mejor aval de los hechos y aquello parece más verosímil que nunca. El tiempo ha sido el encargado de traer a nuestros corazones el consuelo de saber que su paso no fue en vano, que cumplió su misión cabalmente. Hoy la memoria se hace más gruesa y el cúmulo de sonrisas, al recordar instantes felices también se lo debemos a él. Han pasado más de diez años y de pronto sólo basta mirar brevemente una cancha, cerrar los ojos y esperar pacientes para comprobar que el Mumo aún está con nosotros. ¡¡¡ Mumo, jamás te olvidaremos!!!

EL TATI
El último gran ídolo cruzado. Así se podría calificar al portero argentino José María Buljubasich quien defendiera los colores franjeados desde enero del 2005 hasta diciembre del 2008.
Es que desde que llegó José María Buljubasich el 2005 proveniente de la Unión Española, de inmediato comenzó a ganarse el respeto y la admiración de parte de compañeros y por supuesto de la hinchada.
Su participación bajo los tres palos fue fundamental para que la UC obtuviera el título del Clausura 2005 y fue precisamente en aquel año donde Buljubasich entró en la historia del fútbol chileno y mundial al batir el record chileno de la valla invicta con 1.352 minutos sin que le convirtieran goles.
“La UC ha sido lo que mejor me pasó en el fútbol. Creo que lo que viví en Católica con respecto al compañerismo, a la hinchada, al cariño de la gente, y al trato con los dirigentes, es inolvidable. Es el lugar donde mejor estuve, donde mejor me sentí y donde viví los mejores momentos de mi carrera. Para mi fue la mejor experiencia en mi carrera futbolística”, señaló hace algunas semanas José María Buljubasich.
Durante los 4 años que vivió el Tati en la UC se transformó en un verdadero ejemplo a imitar, tanto es así que no demoró en ganarse la jineta de capitán, cumpliendo de forma sobresaliente su misión de manejar al plantel y de guiar por el mejor camino a los más jóvenes del equipo.
Un excelente jugador, un ídolo en todo el sentido de la palabra. Un caballero dentro y fuera de la cancha, que nunca dio su brazo a torcer, que entregó todo de sí por el bien del equipo y que superando todo tipo de dificultades y obstáculos, siempre defendió a muerte la camiseta cruzada.
Todo esto, lo llevó a entrar en el corazón de los hinchas cruzados para no salir nunca más. Hoy defendiendo los colores de Olimpia de Paraguay, no olvida a su querida UC y sueña algún día con volver a la precordillera tras su retiro de la actividad.
Por todo lo que entregó en la cancha y fuera de ella. Por su constante lucha, constancia y profesionalismo demostrado en los 4 años en que defendió la casaquilla franjeada, y por todo el cariño y aprecio que siempre le tendrá toda la familia cruzada, es que el gran ídolo cruzado, José María Buljubasich merece su espacio en esta sección de Históricos Cruzados.

MARIO LEPE
El gran capitán. Es el principal epíteto con el cual reconocen a uno de los jugadores más emblemáticos y queridos que han pasado por la Institución cruzada. Mario Lepe vistió por más de 20 años la camiseta de la franja azul en el pecho y se transformó en el futbolista que más veces a defendido sus colores a lo largo de su existencia.
Con la Universidad Católica ganó tres títulos nacionales (1984-1987 y 1997), la Copa Interamericana en 1994 y disputó la final de la Copa Libertadores en 1993.
En su carrera dio muestras de un gran sacrificio y amor propio. Supo de los sinsabores de la vida ya que debió sufrir en su carrera cuatro fracturas que lo tuvieron al borde del retiro. Sin embargo de todas salió indemne y siguió mostrando sus dotes en el campo de juego hasta el 2000, año en que se retiró de la actividad futbolística.